EL SONIDO Y LA EXPRESIÓN CORPORAL
Malagarriga (1999, p. 35), por su parte considera que “el lenguaje es lo que sirve para
representar el mundo: los objetos y su funcionamiento, los fenómenos, las personas, sus
acciones, ideas y sentimientos y las múltiples relaciones que se dan entre ellos”. A partir de
los lenguajes, las personas tenemos la posibilidad de analizar, planificar, interpretar y crear
diferentes objetos o situaciones mediante los símbolos que cada quien propone. Por
ejemplo, la matemática, la química, las artes, y el lenguaje Braille, tienen sus códigos
específicos que se desarrollan en contextos distintos; es decir, existen gran cantidad de
lenguajes y sus posibilidades comunicativas son diversas.
Partiendo de estas definiciones y teniendo en cuenta que la música y la expresión corporal
representan lenguajes de sonidos, ritmos, movimientos y emociones, estas ofrecen a la vez,
herramientas valiosas de integración con otras áreas curriculares, en los procesos de
enseñanza y aprendizaje.
Una educación integral implica poner al estudiante en contacto con diversos lenguajes, para
enriquecer su formación en los niveles emocional, psicomotor y cognitivo, estimulando el
descubrimiento, la experimentación y la creatividad. Uno de estos lenguajes está presente
en la música, ya que permite incentivar a otros, y de esta manera ampliar las posibilidades
del ser humano para expresarse. Como manifiesta Malagarriga (2003, p. 17) “la música es
una forma de expresión que conlleva un acto de comunicación e incide plenamente en el
terreno del dominio interno y propio de cada individuo, en los sentimientos y en las
emociones de una forma única, personal y libre”. De esta manera ocurre que se da la fusión
de la música con el cine, el teatro, la publicidad y la danza y hasta es interesante pensar
cuál área representa la figura y cuál es el fondo en estas creaciones, pues una va con la otra
para su máxima expresión.
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